Alcohol y presión social

Alcohol y presión social

¿Alguna vez has sentido que estás bebiendo por compromiso? ¡Nos explicamos!  ¿Ha habido momentos en tu vida en los que habrías tomado bebidas sin alcohol, pero has elegido algo con alcohol por no desentonar o por no ser “aburrido”?

En nuestra sociedad el alcohol es uno más en casi todas las celebraciones, sean de la índole que sean. Podemos pensar en comidas familiares, una cena con amigos, una cita, un cumpleaños, una boda… ¿a que te cuesta hacerlo sin encontrar alcohol de por medio?

El alcohol está tan presente en nuestro día a día que incluso giran en torno a él muchos planes sociales. Quedamos para “tomar unas cañas”, “ir de vinos”, “hacer unas copas en casa de…”.

Además de esto, el alcohol forma parte de nuestra gastronomía y en muchas ocasiones disfrutar de un buen vino, un cóctel o un combinado, es un placer, para muchos, a la altura de la comida en sí. 

Pero hoy no hablamos de eso, no hablamos de un consumo de alcohol por puro disfrute, sino de esos momentos en los que parece que se trata de algo “impuesto” porque sin beber alcohol, la percepción es que el plan deja de funcionar o de ser tan divertido. Y muchas veces, acabamos saliendo del paso con frases tipo estas:

“Me estoy tomando antibiótico, no puedo beber”.
“Me pido un agua con gas y así parece que estuviera bebiendo”.
“He venido en coche así que no voy a beber o sólo me voy a tomar una copa de vino con la cena”.
“Tengo problemas de estómago y el alcohol me sienta mal”.
Mañana tengo una prueba médica y no puedo beber”.
“Estoy a dieta y no quiero saltármela”.

Y si te encuentras en la situación en la que ya tienes claro que en determinadas ocasiones o contextos no quieres elegir beber alcohol, pero no sabes cómo poner esos límites o cómo salir del paso, nuestro equipo de psicología puede ayudarte a ello a través de alguna sesión o taller práctico en el que te darán herramientas.

Lejos de ser necesario, el alcohol debe ser de consumo no sólo ocasional sino también moderado. Son muchas las patologías que empeoran con el consumo inadecuado del mismo.

¿Sabías por ejemplo que el alcohol afecta a tu sistema inmune?  Aumenta el riesgo de aparecer enfermedades infecciosas. También afecta a tu sistema cardiovascular aumentando la presión arterial, a tu sistema digestivo empeorando patologías como la gastritis, o causando otros problemas en tu organismo, que pueden ir desde disminución de la líbido hasta trastornos como depresión o ansiedad. En estos casos, además, es sumamente importante tener en cuenta las interacciones fármaco-alcohol que se producen.

Desde el punto de vista nutricional, os contamos también que puede afectar de manera muy negativa a estrategias como un plan de pérdida de peso o mejora de la composición corporal, ya que el alcohol supone un gran aporte calórico, exento de nutrientes. Así que ese consumo de alcohol, puede estar boicoteando tus esfuerzos sin que te des cuenta.

Por todos estos motivos, os animamos a elegir opciones más saludables siempre que os apetezca, a no ‘beber por compromiso’, y de igual forma a disfrutarlo cuando decidáis.

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