Cómo manejar los miedos asociados al verano

Cómo manejar los miedos asociados al verano

Con la llegada del verano llegan muchas fuentes de felicidad y bienestar para nosotros/as: la cervecita en una terraza con amigos/as, los días de playa con un buen libro, actividades al aire libre… Pero a la vez, pueden llegar ciertos miedos y preocupaciones asociados a esta época del año, que pueden ir desde nuestra imagen corporal con ropa de verano, hasta pasar más tiempo con nuestra familia en la que existen relaciones y dinámicas complicadas.

¿Por qué ocurren estos miedos?

Es importante recordar que el miedo es una emoción natural y funcional para el ser humano. Esto quiere decir que, al igual que las demás emociones, tiene una utilidad en nuestro desarrollo y evolución.

En este caso, el miedo nos sirve para identificar y afrontar las situaciones de peligro. Si esta emoción no se activara en estas circunstancias, habríamos perdido una herramienta muy útil para nuestra supervivencia.

Y os preguntaréis, ¿de qué me sirve tener miedo a enseñar mi cuerpo en verano, por ejemplo? Pues bien, en estos casos entra la complejidad de nuestra psique: a raíz de experiencias vitales podemos instaurar creencias irracionales que respaldan estos miedos, o bien magnificamos el peligro que puede haber, que hace que estos miedos también se magnifiquen.

Este tipo de creencia no está basada en una realidad objetiva que tenemos delante, y por tanto, atribuimos un peligro a la situación, que tampoco tiene fundamento objetivo. Por ejemplo, podemos pensar “todo el mundo me va a juzgar por mi cuerpo si voy en bikini”, y esto lleva a que tengamos miedo del peligro que en este caso puede ser “que me juzguen los demás”.

¿Cómo puedo manejar estos miedos?

  1. El primer paso es poder aceptar esta emoción como nuestra. Es importante recordar que es natural sentir miedo ante situaciones a las que hemos atribuido un significado peligroso o negativo, como puede ser una cena familiar si sabemos que suele acabar en conflicto. Así estamos eligiendo no ignorar ni evitar esta emoción y, por tanto, esto nos permite reducir la ansiedad que pueda venir asociada, y también aumenta nuestra sensación de control y manejo de este sentimiento.

  2. Recordar que el manejo no está tanto en la emoción en sí, sino en la causa de esta emoción. En estos casos, se trata de contrastar la creencia que me lleva a este miedo y/o la magnitud del peligro, y sustituirla por una creencia más realista y fundamentada.

  3. Tratar el miedo como un acompañante y no como un enemigo. Para que podamos manejar este miedo, hace falta enfrentarnos a aquello que nos lo provoca, aunque no nos guste. El miedo no se va a reducir por esperar, sino que se va reduciendo a medida que nos enfrentamos a estas situaciones y comprobamos que no existe tanto peligro como pensábamos.

Claro está que no es agradable sentir estas preocupaciones durante cualquier época del año, y mucho menos en verano, cuando se supone que podemos aprovechar para relajarnos y desconectar. Pero esperamos que este artículo os haya servido de ayuda para normalizar esta emoción y ver que no todo está perdido y se pueden hacer cosas para manejar estas situaciones.

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