¿Cómo son tus metas a la hora de practicar ejercicio?

¿Cómo son tus metas a la hora de practicar ejercicio?

Si hablamos de autocuidado (tanto físico como psicológico), la actividad física constituye uno de los pilares principales. Mejora la resistencia física, reduce la fatiga, regula los ciclos de hambre y sueño, mejora la composición corporal del peso, potencia el sistema inmunológico, regula el estado de ánimo, y un infinito etcétera.

Estamos más que acostumbrados a escuchar la larga lista de los beneficios que reporta practicar ejercicio físico. Y, aun así, en muchas ocasiones nos cuesta ponerlo en práctica. Tal vez no sea cuestión de desinformación, sino de dónde ponemos el foco de atención.

¿Qué buscamos a la hora de hacer ejercicio?

Para responder a esta cuestión, nos propusimos preguntar a algunos/as de nuestros/as pacientes cuáles eran las metas y objetivos que tenían en mente cuando se iniciaban en la práctica del deporte. Algunas de sus respuestas fueron:

  • “Me gustaría perder 10 kg”.
  • “Mi meta es quitarme los kilos de más que he cogido durante la cuarentena”.
  • “Ganar masa muscular y estar más tonificada”.
  • “Me centro en que me ayuda a bajar de peso y a verme mejor”
  • “Mejorar mi salud. Siempre me ha costado hacer ejercicio, pero cumplo años y cada vez noto que es más importante”.

Lo que observamos al analizar las respuestas es que las metas que nos proponemos tienden a ser muy generales, poco concretas y muy a largo plazo.

¿Te imaginas empezar a tocar el piano teniendo como meta tocar “Para Elisa” de Beethoven? ¿o aprender inglés con el objetivo de ser bueno/a en el idioma?

Con este marco, las probabilidades de que abandonemos por frustración son muy elevadas. Desde luego, no autolimitarnos y ser ambiciosos/as con nuestros propósitos es muy positivo, pero son necesarios objetivos a corto plazo que mantengan nuestra motivación durante el camino.

Lo mismo ocurre con la actividad física. La pérdida de peso y el cambio en nuestra composición corporal es resultado de un hábito protagonizado por la constancia y la paciencia. Aunque se puedan apreciar cambios en el cuerpo que refuercen y nos animen a continuar (como que la ropa quede más holgada o varíe el peso), es fundamental ampliar las metas hacia otros indicadores que suelen pasar más desapercibidos (como notarnos con más energía y que dormimos mejor).

Si reenfocamos la atención hacia estos indicadores, nos adheriremos mucho mejor al hábito de hacer ejercicio, consiguiendo que el cambio de la figura corporal sea resultado y no objetivo final.

Por eso querido/a lector/a, si te has sentido identificado/a con lo que hemos contado en este artículo, te proponemos ampliar el foco a algunas de las siguientes metas:

  • Sentir que tengo más resistencia a la hora de hacer los ejercicios.
  • Notarme más ágil y ligero/a.
  • Superar mis marcas personales (en tiempo, rapidez, fuerza o destreza).
  • Sentirme con más energía durante el día a día.
  • Percibir una mejora en mi capacidad pulmonar. No ahogarme a la mínima.
  • Conseguir una mayor calidad de sueño, dormir más y mejor.
  • Sentirme pleno/a y satisfecho/a conmigo mismo/a cuando cumplo mi rutina.
  • Notar la rutina de deporte más automatizada, ver cómo disminuye la pereza.
  • Emplear el ejercicio como una forma canalizar el estrés diario.
  • Convertir el ejercicio en “tu momento” del día.

Ahora te toca a ti hacer el ejercicio. Pregúntate para qué quieres hacer ejercicio y anota todos los motivos y beneficios que quieras conseguir.

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