¿Has sentido tu también mariposas en el estómago?

¿Has sentido tu también mariposas en el estómago?

El Eje Cerebro-Intestino

Desde hace unos cuantos años escuchamos cada vez más hablar de que el intestino es nuestro segundo cerebro. Pero, ¿en qué se parece esta estructura longitudinal de 7-8 metros encargada de la digestión y absorción de nutrientes, con el órgano principal del sistema nervioso central?

La relación entre el cerebro y el intestino.

Erróneamente, se ha estudiado el cuerpo humano como un conjunto de sistemas por separado, donde cada uno hacía su función y como consecuencia, el organismo funcionaba. Sin embargo, es importante comprender que no se trata de entes por separado, sino que todo dentro de nuestro cuerpo está relacionado y en constante comunicación.

En el artículo de hoy, queremos que entiendas un poco más por qué se habla de eje intestino-cerebro y demostrarte que la expresión de muchas de nuestras emociones nace en nuestros intestinos. O, ¿no has oído nunca la expresión “me cago de miedo” o “tengo un nudo en el estómago”? Que se incluyan expresiones digestivas en ellas, no es algo casual.

¿Sabías que nuestro intestino tiene una red neuronal muy extensa y compleja?

¿Y qué el 90% de la serotonina, el neurotransmisor encargado de las emociones y el estado de ánimo, se produce en las células de la mucosa intestinal?

Así es, para empezar, el cerebro y el intestino comparten muchas más cosas de las que en un inicio pensábamos. Una vez descubierto esto, tenemos que hablar del sistema nervioso entérico (una subdivisión de este). Esta es la parte del sistema nervioso que se encarga de controlar el aparato digestivo y, por lo tanto, se asegura de que los alimentos viajen de la boca al intestino, facilitan las digestiones, nuestro tránsito intestinal y la inmunidad de los órganos que lo conforman. Podemos afirmar entonces, que todos los órganos digestivos siguen las órdenes que el sistema nervioso les manda.

Ahora toca presentar al nervio vago, otro gran aliado para el correcto funcionamiento digestivo, ya que interviene desde que tragamos la comida hasta el intestino. Su función es el intercambio constante de neurotransmisores y señales hacia nuestro cerebro y el resto de sistema nervioso, por lo tanto, los dos sistemas están en constante comunicación.

Finalmente, no podíamos no hablar de la microbiota intestinal y su papel primordial en la salud digestiva. Se conoce por microbiota al conjunto de bacterias que habitan en nuestros intestinos, que se encuentran en lucha constante por su permanencia y proliferación. Ellas son las encargadas de digerir aquellas sustancias de la dieta que nosotros por sí solos no podemos, produciendo sustancias beneficiosas para el organismo y protegiéndonos de los “intrusos”, es decir, los virus y bacterias que generan enfermedades. Múltiples estudios relacionan la microbiota intestinal con la salud mental, ya que revelan que variaciones en la composición de las bacterias residentes, pueden estar relacionadas con modificaciones de la función cerebral y del comportamiento.

Así pues, esperamos que a partir de ahora no te sorprenda que se relacione la salud intestinal con la ansiedad, la depresión, el estado de ánimo y otras disfunciones conductuales, ya que acabamos de comprobar que el intestino y el cerebro… ¡van unidos de la mano!

Te dejamos ejemplos de esta relación entre mente y cuerpo. Y, además, si este tema te interesa te recomendamos que eches un vistazo al artículo «Lo importante está en el interior… de nuestro intestino».

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