Huevos: ¿Sí o no? ¿Cuántos a la semana? ¿Cómo comerlos?

Huevos: ¿Sí o no? ¿Cuántos a la semana? ¿Cómo comerlos?

El huevo es uno de los alimentos que más “bullying” ha recibido durante mucho tiempo. Sobre todo, en relación con las enfermedades cardiovasculares, de las cuales os hablaremos en nuestro Instagram en unos días.

El huevo es uno de los alimentos más interesantes a nivel nutricional, por la gran calidad de su proteína, por sus vitaminas como la A, D, K o del grupo B, minerales como el hierro, fósforo o selenio, carotenoides que contiene la yema o el omega 3.

Las recomendaciones nutricionales actuales concluyen que el huevo puede estar en nuestra alimentación de forma saludable. Uno de los mitos más extendidos es que aumentan el colesterol en sangre. Esto es falso ya que el colesterol de la dieta no modifica el colesterol sanguíneo y menos los huevos específicamente.
Sin embargo, los azúcares y grasas saturadas de ultra procesados, embutidos y bollería sí modifican ese colesterol en sangre, aumentándolo.

Por lo tanto, no está justificado reducir el consumo de huevo por motivos cardiovasculares. Aun así, debes valorar con tu nutricionista la frecuencia semanal recomendada de forma individual, ya que puede variar. Si te gusta incluir huevo, puedes tomarlo diariamente, eso sí: los extremos no son buenos, por lo que tomar unos 7-10 huevos a la semana no va a ser un delito, pero debemos valorar otra cantidad con nuestro profesional.

La proteína del huevo es una de las más interesantes a nivel nutricional, por no hablar de su gran calidad a nivel biológico. Aun así, otro de los mitos entorno a ella, es que solamente está en la clara y esto es totalmente falso. La yema tiene la mitad de la proteína de un huevo, además de vitaminas y minerales necesarios. Si quieres añadir más proteína a tus preparaciones, incluye clara de huevo, ¡pero no quites las yemas!

La yema contiene todas las vitaminas y minerales de los que hablábamos anteriormente, ya que la clara es, en su mayoría, agua (casi un 90%). La yema no es perjudicial y no debemos eliminarla, es literalmente oro nutricional.

Puedes incluir claras si te interesa aumentar el valor proteico del plato; eso sí, nunca crudas. Cocinar el huevo favorece la digestión casi total de su proteína, mientras que si lo tomamos crudo o poco hecho, se absorberá menos de la mitad.

Lo ideal es consumir la clara hecha y la yema sin pasar, para aprovechar todos los micronutrientes que contiene.

Si tu objetivo actual es la pérdida de grasa, los huevos también están contemplados en tu alimentación. Los huevos no engordan ni dificultan el proceso de pérdida de grasa. En realidad, ningún alimento en sí mismo engorda si no hablamos del contexto. Pero es que además, los huevos son bajos en calorías, apenas rondan las 70 por unidad.

Por último, quiero recordarte que la calidad del huevo es importante y depende de la gallina. Los números recomendables son el 0 y 1, que hacen referencia a su forma de cría.

La mejor forma de consumirlos es a la plancha, escalfados, hervidos, revueltos o al horno. Debemos evitar los fritos en la medida de lo posible. Son un alimento muy versátil y saciante gracias a sus grasas saludables y proteína, por lo que puedes tomarlos tanto en el desayuno como en la cena, ¡al gusto!

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