La mentalidad del todo o nada en una alimentación saludable

La mentalidad del todo o nada en una alimentación saludable

Parece que la mayoría de nosotros sabe cómo alimentarnos de forma saludable. Normalmente podemos obtener fácilmente, con una búsqueda sencilla de evidencia científica o consultando con profesionales qué debemos comer y qué no debemos comer, cuánto, dónde, cómo comprarlo, … Las recomendaciones sobre alimentación saludable inundan las redes, pero ¿sabemos realmente cómo alimentarnos? Nos referimos a la forma en la que lo hacemos: cómo nos relacionamos con la comida que tenemos delante es más importante que el qué y el cuánto.  

En toda la experiencia que tenemos en consulta de nutrición, nos hemos dado cuenta de que la mayoría de las personas tiene una relación tormentosa con la comida, dependiente de las emociones, fobias con tipos de alimentos… etc.

La salud como concepto implica, aparte del abordaje físico, también un factor social y psicológico muy importantes. De hecho, la definición más importante e influyente en la actualidad con respecto a lo que por salud se entiende es la de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948), plasmada en el preámbulo de su Constitución y que dice: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

La condición individual y colectiva de calidad de vida y bienestar es el resultado de condiciones biológicas, materiales, psicológicas, sociales, ambientales, culturales y de la organización y funcionamiento del sistema de salud. Es decir, no podemos limitar la SALUD únicamente a las afecciones FÍSICAS. No hay salud física sin salud mental. No hay salud mental sin salud social…

Por eso, realmente comer sano y ya está no es sinónimo de salud, hay muchísimas variables más que incluyen este concepto. Alimentarse es más que comer alimentos catalogados como saludables o que ayudan a prevenir enfermedades. Hay alimentos que pueden empeorar nuestra relación con la comida. Hoy te traemos algunos consejos:

  • No buscar la perfección en tu alimentación: solo traerá frustración y ansiedad, no existe la dieta perfecta.
  • Es mejor añadir que quitar: restringir en la alimentación no es buena idea… ¿Has pensado qué alimentos puedes añadir para mejorar tu alimentación, como frutas, verduras o legumbres?
  • No etiquetes los alimentos: esto quiere decir que no existe una clasificación de alimentos buenos y alimentos malos, ni alimentos que engordan ni alimentos que adelgazan.
  • Practica el “mindful eating”: atención plena y consciencia en el momento de ingerir alimentos es fundamental. Pregúntate cómo comes: si es rápido, despacio, qué sientes (ansiedad, tristeza, placer…)
  • No realices compensaciones: tomar zumos o saltarte comidas no es la solución, simplemente vuelve a tus hábitos saludables de forma amable y progresiva.

Y si necesitas ayuda profesional, ¡no dudes en contactarnos!

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